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miércoles, 29 de mayo de 2013

Él es...

Supongamos que el Rengolay es una persona que ya esta en edad de jubilarse, unos sesenta y pico de años. Piensen en cualquier profesión. La que se les ocurra. En verdad no importa, porque para explicar el caso voy a elegir la profesión que a mi se me canta (para cagarme a trompadas por hacerme el vivo en este espacio pueden pasar por casa en horario de oficina).

Digamos entonces que el Rengolay es albañil. 

Comenzó esta profesión de muy chico y en la actualidad conoce todos los trucos y vicios de la misma. Profesionalmente tal vez sea uno de los mejores. El problema es que después de tanto años ya no está para seguir haciendo revoques ni encadenados. Él quiere sentarse a tomar un mate y explicarle al resto lo que deben hacer. De vez en cuando, depone esta actitud y se presta a realizar alguna obra monumental de la cual luego discutirá largo y tendido con los arquitectos porque suprimieron su creatividad. 

Para mi éste hombre no tiene maldad. Es un buen tipo. El tema es que está cansado y muchas veces no sabe para donde encarar, entonces ahí comienza lo que hace unos días explicaba: EL MOMENTO RENGOLAY. "Hago todo yo. Siempre quieren que haga los revoques. Mis compañeros no hacen nada. Vos pibe cuando vas a ir a trabajar a una obra como la gente. Te falta aprender un montón" etc. En esta linea de pensamiento caen también temas como matrimonio igualitario, respetar señales de tránsito, opiniones personales sobre el clima y la apariencia de las chicas que pasan por la vereda. 

Insisto, él está cansado pero muchas veces no sabe de que y es por eso que por momentos todo le cae mal.

Después de tantos años en la construcción, me parece que al Rengolay no le gusta mucho lo que construyó para él mismo.

Mientras tanto espera jubilarse para seguir levantándose temprano e ir a tomar mates a alguna obra cercana. 

Porque él no conoce otra vida y por más que insulte, mande a la mierda o critique él no puede vivir fuera de ella.

ESTA ES PARA VOS (en el sentido que le guste al que le corresponda): Cuento cosas. No son biografías. Estamos de acuerdo no?     



 

martes, 28 de mayo de 2013

El momento Rengolay

El MOMENTO RENGOLAY es un estadio mental/emocional del día, la semana o la vida en que uno ve todo lo malo a su alrededor. No voy a explicar el porque del titulo pero más adelante prometo hacerlo.

Ayer tuve un MOMENTO RENGOLAY. Tenía que contactar a una persona por teléfono para hacer un negocio juntos y éste individuo decidió no atenderme en todo el día. Probé dos veces a la mañana y dos veces más por la tarde. En todos los intentos dejando un correo de voz explicando quien era yo y que quería. Soy consciente de que no le estaba ofreciendo salir con una AK47 a robar diamantes en África con Leonardo Dicaprio, pero sentía que merecía una mínima respuesta. Respuesta que NUNCA llegó y ahí afloró mi MOMENTO RENGOLAY del día de la fecha: ''A ver campeón mundial de arqueria con obstáculos tan difícil es apretar el botón verde y decir hola?'' 

Ustedes dirán y qué carajo pasó nene que me estoy aburriendo? Eran las 17:10. El estadio mental y emocional se desarrolló de la siguiente manera: pasó un chico en bici con el semáforo en rojo y lo insulté, un hombre con su perro suelto y también una puteada, un automovilista dobló sin poner el guiñe y también adentro de la bolsa del MOMENTO RENGOLAY. Todos caen en ese preciso instante. Salen a la superficie las más sinceras puteadas y todo lo que tenemos guardado. En ese momento hay que respirar, pensar que no tenemos sesenta pirulos y que todo esta como el culo pero lo podemos enmendar - aunque en la mayoría de los casos no. La realidad es que no podemos ponernos así se tenga la edad que se tenga y ahora se vienen las puteadas de todos los que trabajan todo el día y están más horas afuera que adentro de sus casa. Sepan comprender, los jóvenes con tiempo al pedo y un solo trabajo pensamos así. Cuando era parte del sistema de cobros en caja de ahorro tuve gran cantidad de MOMENTOS RENGOLAY - es más vividos con el mismo RENGOLAY en persona -pero bueno ahora son tiempos diferentes y reprimo éstos sentimientos cada vez que los veo venir.

Finalizando la jornada de ayer, estaba entrando con el auto a un supermercado en donde el ingreso y egreso de autos nunca se respeta. Me costó un poco entrar. Estaba saliendo por mi boca el puntapié inicial de una puteada y dije "se viene un MOMENTO RENGOLAY''. Ella sentada al lado mío se rió - porque conoce la historia que he contado más de una vez - y ahí se acabó todo. Era mucho más hermoso cerrar el día con esa sonrisa que con una puteada.